Zapatero ha dado una de las entrevistas más sinceras y contundentes a RTVE. Casi 4 millones de personas estuvieron pendientes de lo que el Presidente contestó a los periodistas. Se le tacha en ocasiones de no ser claro, de marear la perdiz. Pues en esta ocasión no se ha andado con rodeos. Los periodistas se mostraron duros en ocasiones con el Presidente, pero ciertamente realizando un trabajo exquisito. España necesitaba que Zapatero se expresará de la manera más clara posible y además que se le formularan preguntas claves que dieran luz y aclararan las dudas de la ciudadanía.
Reconoció que quizás no valoró las dimensiones reales de la crisis, comentando que tampoco en la mayoría de los países se hizo. A pesar de ello, asumió que eso no era excusa y que se sentía responsable de la situación de muchos españoles al encontrarse en paro. Además aclaró que sí fue sincero en todo momento con lo que decía sobre la crisis, ya que hablaba de lo que veía en esos momentos. Señaló que este Gobierno ha puesto en práctica muchas medidas de ayuda social para aliviar esta desastrosa situación. Y, aunque no es suficiente, al menos, de esa manera se intenta hacer algo más fácil la vida de los más perjudicados por esta situación. Lo cierto es que es necesario que los políticos dialoguen y se pongan de acuerdo para adoptar ciertas medidas básicas para salir cuanto antes de la crisis. Y sobre esto, el Presidente afirmó "El acuerdo dará confianza y la confianza es fundamental".
Defendió a Garzón y aclaró, para los más tremendistas, que afirmar que la situación de España se aproxima a la de Grecia no es cierto. Zapatero es uno de los mejores presidentes que ha tenido esta democracia. Es un hombre cauto, que reflexiona, intenta alcanzar consensos, no entra es descalificaciones y valoraciones infundadas sobre el resto de formaciones políticas, y a su vez, toma las medidas que cree oportunas para la mejora de España. ¿Es justo criticar por criticar al Presidente? Lo cierto es que no es un ejercicio sano. Lo aconsejable sería que la oposición hiciera todo lo posible para salir de la crisis. Criticar al Gobierno cuando, ciertamente, sea necesario, no está de más, y por supuesto plantear alternativas o proponer soluciones a aquello que creen que no se está haciendo bien es casi obligatorio. De esta manera, España conseguiría estar a la altura de los más grandes.




